martes, 19 de marzo
de 2013
Segundo día y sigo teniendo
la angustiosa sensación de estar absolutamente perdida.
La primera media hora del
día la dedicamos a la lectura. Tenemos un programa que se llama “el fadrinet”
en el cual un alumno de quinto de primaria apadrina a un alumno de segundo y
leen juntos un cuento.
Los alumnos/as ya saben lo
que deben hacer. Eligen un libro, esperan a su padrino y luego bajan
ordenadamente al pasillo de la planta baja. En el pasillo hay mesas bajitas y
sillas donde se sientan por parejas y leen.
Tras la lectura hay clase de
música. Esta hora Concha la dedica a corregir trabajos y a preparar material.
Yo la dedico a preparar un cartel para la puerta del aula. El cartel debe estar
relacionado con el proyecto que desarrolla el centro durante este año “Contes,
comptes, comtes”. Los niños/as de mi clase han decidido que son investigadores
en ciencia, así que el cartel irá relacionado con todo el mundo de la
investigación y la ciencia.
Tras el patio de la mañana
mis niños/as tienen conocimiento del medio y lengua. El trabajo se desarrolla
en el aula de una manera muy dinámica. Los niños/as van trabajando a su ritmo
sin molestar a los compañeros. Cada uno sabe perfectamente lo que debe hacer.
Una vez terminan cada ficha, la depositan en una bandeja para corregir y cuando
está corregida, la depositan en otra bandeja. Yo me paseo entre los niños/as y
hago lo mismo que Concha, cada vez que un niño/a levanta la mano, me acerco y
le ayudo con cualquier problema que pueda tener.
El día se pasa demasiado
rápido. De dos a tres Mari Carmen y yo nos quedamos para crear un material nuevo
para las clases de matemáticas. Montamos dichas de tangram para diferentes
niveles y dificultades, las fotografiamos y más tarde las imprimiremos para
hacer fichas plastificadas.
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